Mostrando entradas con la etiqueta aborto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta aborto. Mostrar todas las entradas

martes, 27 de enero de 2015

MIS DOS ÚLTIMOS ABORTOS

He tardado mucho en escribir esta entrada y hace ya tanto tiempo de ellos que no sé si me acordaré de todos los detalles, pero os lo debía y sobre todo me lo debía, porque de todas las entradas de mi blog, las que más satisfacciones me producen son estas. Primero porque escribiéndolas me ayudan a superar el dolor, y segundo porque con los comentarios y correos que recibo me doy cuenta de que no caen en saco roto, que al leer mi experiencia os dais cuenta de que no estáis solas, de que somos muchas las que hemos sufrido experiencias similares y hablar (escribir) de ello con alguien que os comprende y que es una absoluta desconocida ayuda a mitigar ese dolor.

Así que hoy toca hablar de un tema tabú en la sociedad de hoy en día, de esa situación que la primera vez que la sufres, no comprendes y que intentas buscar un por qué y empiezas a culparte a ti misma de esa desgracia. Así que si estás en esta situación o conoces a alguien que lo esté te invito a que te quedes y sigas leyendo, aunque el principio de esta historia lo escribí aquí y aquí.

Os sitúo en el tiempo, mi sexto aborto lo sufrí en abril de 2013, Mi Tesoro tenía ya 20 meses y yo estaba feliz como una perdiz, cierto es que ya llevábamos un tiempo buscando un herman@, y que mis últimas reglas habían sido un poco raras, porque duraban más de lo normal,  aunque en ningún momento me percaté de que estaba embarazada, el día de antes me había bajado la regla, pero muy rara, bajó y se me cortó, así que al día siguiente por la mañana mientras estaba en la ducha, noté un dolor intenso, como de contracciones y de repente sentí necesidad de empujar y expulsé un pequeño saco del tamaño del pulgar de mi mano. Me embargó una sensación al verlo, de incredulidad, de miedo y de dolor unido al llanto y al absurdo de la situación. Así que temblando tuve que agacharme y recoger a ese "pedacito" que acababa de salir de mí y llamar a mi marido para que me trajera un bote de cristal para ir al hospital y que nos examinaran al "pedacito" y a mi.

Para más inri, como era Sábado de Gloria, en urgencias el ginecólogo que nos atendió tenía menos experiencia que yo y nos dijo que seguramente lo que había "parido" (palabras textuales) era un mioma! Pero que de todas formas lo mandaba a analizar. Así que de allí salí aliviada, porque no era lo que yo creía. Y cuál fue nuestra sorpresa, cuando fui a mi ginecólogo a recoger los resultados y nos dijo que sí que era un aborto, y que lo del mioma nada de nada!

Así que de ese aborto como no me enteré de que estaba embarazada, pues lo único que me queda es las palabras que como una letanía salieron de mi boca cuando llorando tuve que agacharme a recogerlo: "¡Ay mi hijito!".

En cuanto al último aborto, el séptimo (por ahora), fue un poco más duro. Ocurrió en noviembre de 2013. Esta vez sí sabía que estaba embarazada, aunque no me había hecho ningún test, la verdad es que no necesito hacérmelos, sé de sobra cuando estoy embarazada, además tenía un montón de síntomas casi desde el principio, tuve mi primera eco en la semana siete, porque ya no podía esperar más y nuestra sorpresa fue mayúscula, mejor dicho doble: venían dos!!! (Por los que se perdieron antes, me dije yo) y salimos de allí como en una nube, con una mezcla de alegría contenida, por si las moscas, y de preocupación por ser dos. La verdad es que me empecé a agobiar por el hecho de ser dos y yo no hacía más que pensar en todas las cosas que teníamos de nuestro Tesoro y que ahora tendríamos que comprar para otro más!!! Y en esas estaba yo cuando, como siempre a finales de la semana séptima empecé a manchar, así que corriendo nos fuimos a urgencias y sólo latía uno de los sacos, el otro se había parado, así que otra vez a mezclar sentimientos, pena por el que no seguía adelante, alegría porque aún tenía uno, alivio, porque me servirían las cosas que tenía y culpa por haberme agobiado al venir dos.

Reposo absoluto y aún así seguía manchando y bastante, asustada, pero pensando que lo que manchaba era del saco que se había parado, y cuando fui otra vez a la eco, y vi la cara de preocupación de mi médico, me confirmó que tampoco tenía latido, mi pequeña se había marchado también. Porque se me ha olvidado contaros que desde el principio tuve la sensación de que eran gemelas. Así que nos dijo que podría hacerme el legrado esa misma tarde o al día siguiente y por supuesto opté por hacerlo por la tarde, porque por experiencia sé que cuanto antes pase lo malo, mejor. Me mandó dos pastillas para dilatar y le dije si era posible evitarlas, pero por lo visto las pastillas hacen que se desprenda mejor y facilita la tarea del legrado para que no haya que raspar tanto. Es que le tengo tanto pánico a esas pastillas, por el recuerdo de la primera vez, pero calro, no es lo mismo dilatar cuando aún no se ha parido, que hacerlo como en mi caso, así que afortunadamente, esta vez no me dolió casi nada.

Eso en cuanto a lo físico, porque el dolor que no se ve, ese, aún hoy me duele. Y aunque no se puede comparar llegar a tu casa después de un legrado y que tu otro hijo te esté esperando y te abrace y te bese, a llegar y sentirte vacía, vacía por dentro, vacía de abrazos,... Pero cuando al día siguiente te levantas y sigues teniendo náuseas, pero no de las que te alegras, sino de las que te recuerdan que ayer mismo aún llevabas a tu hij@ dentro y empiezas a pensar en estas últimas semanas, en todo el tiempo perdido haciendo reposo, sin poder salir a la calle, sin poder coger a tu hijo, sin poder jugar con él, llevarlo a la guarde,...Entonces es cuando tu cerebro empieza a cavilar y a culparte de ese pensamiento que tuviste y que quizás por pensar egoístamente en qué ibas a hacer con dos, y ese sentimiento de alivio al saber que sólo vendría una. Desde entonces, he llorado mucho por pensar eso, procuro quitarme ese pensamiento de la cabeza y quizás hasta este instante, no me había perdonado a mi misma por pensarlo. Hoy por hoy, no hay ningún culpable, nunca lo hay, la naturaleza es sabia, y traerían cualquier problema, eso y sólo eso es lo que hay que pensar cuando sufrimos un aborto. No hay culpables y mucho menos nosotras mismas.

Y después de todo esto, os preguntaréis, qué me queda? Aún tengo ganas de más? Pues no, abortos no quiero mas!!!jajaja. Pero claro que quiero más hijos, además Mi Tesoro quiere tener hermanos, sí en plural, dice que quiere un hermano y una hermana, yo me hecho a reír, y pienso para mis adentros, "pues hijo, como no vengan en un mismo golpe!" Hay veces que está sentado en mis rodillas y me toca la barriga (esta post navideña que me ha salido!) y me pregunta: - "Mamá, ya está el hermanito ahí dentro?" y riendo le contesto: - "No cariño, todavía no".

Le pido a Dios que no tarde mucho, y en vista de mi trayectoria os puedo decir, que quizás un aborto más lo pueda soportar, pero no creo que más de uno. Así que espero que el Señor le conceda a mi hijo lo que pide, porque le hace falta y porque el mejor regalo que le podemos hacer a un hijo es darle un herman@ y si vienen dos pues mejor!!!

Un beso y gracias por leerme!


lunes, 24 de noviembre de 2014

CARTA A UNA RECIÉN LEGRADA

Hace unas pocas semanas una amiga cercana, sufrió un aborto. Desde el mismo día en que me comunicó la feliz noticia, estaba yo con la mosca detrás de la oreja, desde luego la alegría inicial fue infinita, se trataba de su primer embarazo y después de la primera visita al ginecólogo, donde todo estaba bien, e incluso habían visto y oído latir su corazón, "no podían esperar más" (palabras textuales) para dar a conocer la gran noticia. Y es que esa alegría tan mágica de la primera vez que te enteras que llevas una vida en tus entrañas,es tan grande que no puedes esperar a compartirla con tus seres queridos y quieres gritar al mundo entero que por fin estás embarazada.

Esa alegría, supongo que es la que sentirán todas las mujeres cuando se quedan embarazadas en cada uno de sus embarazos cuando no han perdido ninguno de ellos. Porque yo cada vez que me quedo embarazada, no puedo manifestar esa alegría, sino todo lo contrario un miedo atroz que no me deja pensar en otra cosa que en ir al baño a cada instante para comprobar que todo va bien por ahí abajo y no he empezado a manchar. 

Desde entonces he estado tentada a llamarla en varias ocasiones, pero no lo he hecho. Porque sé demasiado bien lo que se siente, y a veces cuando recibes una llamada para preguntarte cómo estás, resulta que ese día no has llorado todavía, o que justo en ese momento estabas disfrutando haciendo una cosa que te gusta y por un instante te habías olvidado del dolor. Y aunque por educación y en deferencia a la persona coges el teléfono y le cuentas que estás bien, que poco a poco,..cuando cuelgas te echas a llorar y piensas que cómo vas a estar bien si has perdido lo más grande de tu vida y encima te culpas porque hoy no habías llorado aún, o no te habías acordado de ello todavía.

Así que querida amiga, si lees esto ya sabes por qué no te he llamado, porque no me hace falta saber por lo que estás pasando, porque yo ya lo he pasado, pero sí quiero que sepas que esa pena tan grande pasará. El dolor se irá mitigando y aunque jamás podrás olvidarte de esa vida que llevaste dentro, volverás a sonreír, a querer vivir y a volver a intentarlo de nuevo. Quédate con la alegría del principio, aunque duela, en los momentos malos trae a tu mente la imagen de ese latido y piensa que si una vez lo lograste, volverás a hacerlo de nuevo y sobre todo nunca, nunca pierdas la esperanza de ser madre.

Tu amiga que te quiere y reza por ti.


Gracias por leerme!



miércoles, 23 de octubre de 2013

Las razones de mi ausencia

Empiezo a escribir esta entrada desde el hospital, ingresé ayer a las 5 de la tarde y he pasado la noche aquí, pero esta misma mañana me darán el alta. La razón se me hace un poco cuesta arriba decírosla, pero sé que es parte de mi terapia así que ya está: anoche me hicieron un legrado!

Uf! Y ahora toca un poco de estadísticas, ha sido mi 4º legrado, era mi 8º embarazo y ha sido mi 7º aborto! Ya sé que no os cuadran las cuentas, porque hasta ahora sólo había contado en el blog mis cinco abortos, pero el 6º fue tan surrealista que no merecía la pena contarlo, así que me temo que ahora tendré que actualizar esa entrada. Pero no hoy, hoy no podría hacerlo.

De todas formas, lo bueno que tiene pasar tantas veces por esto, es que sabes cómo va a ir todo, no tienes miedo a lo desconocido y eso al menos alivia bastante.

Y desde luego nada puede compararse con la primera vez, por los terribles dolores que me dieron con las pastillas para facilitar la tarea de expulsión, y sobre todo por lo terriblemente vacía que me sentí después. Ahora ni ha habido dolor, bueno unos dolorcillos, pero vamos como cuando la regla y lo más importante me siento llena! Llena de amor, por tener a mi lado a este compañero de vida que Dios me ha dado y que gracias a estas cosas nos hace estar más unidos si cabe y llena de felicidad por saber que cuando vuelva a casa Mi Tesoro me estará esperando con una sonrisa. Estas 2 últimas semanas que he estado de reposo, apenas he podido estar con él, no lo he podido llevar ni recoger de la guarde, ni llevarlo a natación, ni a los columpios, ni bañarlo, ni darle el desayuno,...ni todas esas cosas que hacemos sin darnos apenas cuenta, de forma rutinaria y que tanto he echado de menos hacer.

Estas 2 semanas, han sido como si mi vida se hubiera detenido, lo peor es tener que hacer reposo y no saber qué está pasando ahí dentro de ti, si irá bien o no, si tanto esfuerzo tendrá su recompensa,... Y lo más duro ha sido no poder atender a mi hijo, él mismo decía que mamá estaba malita y triste. Así que cuando ayer fuimos su padre y yo a recogerlo a la guarde antes de ir al hospital, puso una carita de felicidad al verme mientras decía "mamá, mamá!" y esa carita se me vino a la mente cuando estaba en el quirófano y fue mi último pensamiento mientras me dormían.

Casi nadie sabía que estaba embaraza, ya no solemos contarlo por precaución, por si luego pasa lo que ha pasado, porque es lógico que la gente quiera llamarte para preguntarte cómo estás, y a lo mejor en ese momento no quieres hablar con NADIE, y lo único que quieres es pasar página cuanto antes, y no que te estén preguntando cómo ha sido, cómo estás, por qué no me lo habías dicho,...

Así que a mi familia y amig@s os digo, lo que Lola Flores en la boda de su hija: "Si me queréis" no me llaméis, sé que lo sentís mucho y todo eso, pero me hacéis un favor si os ahorráis la llamada (espero que no suene muy borde) pero ahora mismo lo único que me apetece es pasar página, olvidarme pronto de lo que ha pasado y sobre todo VIVIR LA VIDA EXPRIMIENDO CADA SEGUNDO!

Bueno, hoy os dejo pero muy pronto volveré que tengo muchas cosas bonitas que enseñaros.

Un beso y gracias por leerme!